¿Quieres una vida cómoda o una vida con sentido?

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¿Quieres una vida cómoda o una vida con sentido?

En otro día mientras meditaba, pensando en tomar ciertas decisiones importantes, me vino a la cabeza una frase clave: ¡Cristina, tú no quieres una vida cómoda sino una vida con sentido!

¿Te ha pasado alguna vez de tener que elegir entre una opción más cómoda y otra más retadora que te hará salir de tu zona de confort?

¿Estudiar en tu ciudad o en otro país?

¿Un trabajo al lado de tu casa que no te satisface mucho, pero que paga tus facturas, u otro más interesante en un sector que te apasiona pero que te lleva a mudarte de ciudad? ¿O incluso dejar tu trabajo fijo para emprender tu propio proyecto?

 ¿Lanzarte a vivir una historia de amor incierta que te hace vibrar, o salir con alguien que te hace caso pero  por quien no sientes nada especial?

Sé que puede ser muy tentador quedarte con la opción más cómoda. Pero a la larga, si no está alineada con tus valores y con tus metas, tiene ciertos efectos secundarios….Digamos que te “pasa factura”.

Hace poco una amiga me dijo que había decidido quedarse con su trabajo fijo para “pagar las facturas”, renunciando a sus metas. El resultado: pagaba facturas pero su día a día era muy cuesta arriba, como quien rema a contracorriente (en este caso de su corazón).

Era una decisión desde el miedo a no lograr sus metas…

Lo digo porque en apariencia tomas el camino más fácil pero luego lo tienes que “soportar”. Digamos que el “no cambio” también tiene un precio.

Antes pensaba que sólo el cambio tenía “un precio”. Cambiar de trabajo, de pareja o de país… Pero si lo piensas, también el “no cambio” tiene su “peaje” a pagar porque te quedas donde no quieres estar y luego tienes que sobrellevar el día a día…

(Además, cuando tienes un cambio pendiente que te lo pide el corazón, la vida te sube el volumen para que te enteres si no haces caso con los pequeños avisos… Esto no es una amenaza, sino un pequeño recordatorio  para que tengas en cuenta que optar por lo fácil se puede convertir en un lastre pesado).

Nací en una isla. Cuando llegó el momento de ir a la universidad, varios compañeros optaron por estudiar la carrera que había disponible en la misma ciudad por no tener que salir a la península.

No querían dejar la comodidad de sus hogares y a sus compañeros de siempre. Otros simplemente no se lo podían permitir porque era un gasto muy grande y combinarlo con un trabajo hubiera sido demasiado estresante.

Yo quería estudiar fisioterapia y para eso tenía que ir a la península y empezar de nuevo una vida en otra ciudad.

Recuerdo que  tenía mis miedos  pero quería estudiar algo que de verdad me gustaba. Esto quería decir enfrentarse a cierta incomodidad a corto plazo para luego disfrutar ejerciendo una profesión que amaba.

Estoy segura que mereció la pena porque aunque lo pasé mal el primer año, luego ya me acostumbré a vivir fuera y crecí mucho (algo que bajo el ala protectora de mis padres hubiera sido más lento)… ¡Y luego cogí carrerilla para volar más lejos!

En otra ocasión, hace unos años me ofrecieron un trabajo muy cerca de mi casa…. En un sector donde yo tenía experiencia y con todas las facilidades….  En cierto modo era interesante y un reto. Pero si era sincera conmigo misma, lo que más destacaba de ese trabajo era la comodidad. Al pensar en trabajar allí, yo me veía morir en vida,  apagarme día a día… (Sé que suena un poco exagerado pero metafóricamente, era así como me sentía).

Paralelamente me llegó una propuesta para coordinar en la India un proyecto destinado a atender a familias con VIH/SIDA que tenían hijos… Si era honesta, con éste mi corazón saltaba de alegría… Andaba por la calle flotando… No sabía lo que me esperaba, había muchos interrogantes pero me hacía mucha ilusión…

Las personas necesitamos crecer. De lo contrario, nuestro espíritu es como el agua que se estanca y se pudre…

Aunque te de miedo salir de tu zona de confort, allí es donde está  tu crecimiento y donde te sientes fuerte, viva y plena…

En realidad no quieres una vida “libre de problemas” sino una vida en la que tus problemas merezcan la pena. Y seguir creciendo en la dirección que te marca tu corazón, tu propósito superior.

Si te encuentras en la tesitura de elegir entre una opción cómoda y otra más retadora te dejo unos puntos para ayudarte.

Vuelve a tus valores esenciales. Los valores son aquello que da sentido a tu vida a nivel muy profundo. Te hace vibrar y sentir en tu interior paz. Son como tu brújula para tomar decisiones. Eso no quiere decir que no tengas dificultades.

Observa qué decisión está más alineada con tus valores y con tus objetivos a medio plazo.

Por ejemplo, quieres emprender un negocio por tu cuenta. No va a ser un camino fácil a corto plazo y tendrás tal vez que hacer ciertas renuncias (menos tiempo libre, invertir el dinero de tus vacaciones en formación,  afrontar más incertidumbre, etc). Pero sabes que a la larga es la vida que quieres y vale la pena estar incómoda durante un tiempo para luego disfrutar haciendo lo que te apasiona.

O al contrario, tienes un hijo pequeño y para ti ahora el valor familia es el prioritario y te compensa quedarte trabajando al lado de tu casa  en algo menos interesante para poder atenderle mejor … Temporalmente aceptas esa incomodidad  por un propósito superior.

 

Qué te da a alegría del corazón. Si eres honesta contigo, ¿cómo te sientes al pensar en una opción y cuando piensas en otra? La alegría del corazón (o su ausencia) es un indicador muy clarificador.

Por ejemplo, si al pensar en cambiar de trabajo a otra ciudad o a otro sector que te interesa más,  dentro de ti sientes una gran alegría, como que te “da alas”, ¡pues adelante! Si es al contrario sientes que se te “encoje” el corazón, ¡piénsatelo dos veces!

Cómo responde tu cuerpo. De las opciones que tienes entre manos, mira cuál de ellas te hace sentir más fuerte y capaz de superarlo todo.

Observa cómo reaccionas al pensar “elijo A”… Y  cuando te dices, “opto por B”… Si hay una opción que te da fuerza y vitalidad, ésa es la tuya. Si en cambio sientes tu cuerpo pesado e indiferente, ese no es el camino.

….

En fin, ¡espero que esta reflexión te sirva de ayuda! Ahora dime tú… ¿Quieres una vida cómoda o una vida con sentido? Me encantaría que me contaras cómo te enfrentas a este tipo de elecciones y cómo las resuelves. Y qué te ha resonado más de este post.

Un abrazo y muchas gracias por llegar hasta aquí.

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2017-10-30T23:02:42+00:00 30 octubre, 2017|Categories: General|Sin comentarios

About the Author:

Me llamo Cristina Ramón y soy coach profesional. Ayudo a las mentes libres y a las emprendedoras a vencer sus miedos, a creer en sí mismas y a emprender su camino. Porque el mundo necesita tu pasión y todo lo que deseas está al otro lado del miedo. Estoy convencida de que si cada persona siguiera su corazón, su mundo y la sociedad se transformarían. Por eso lo he llamado:
“la revolución del corazón”.

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