¿Tienes mucho estrés,  confusión y dispersión? … ¡Tal vez sea el momento de  empezar a meditar!… Si se te ha pasado por la cabeza pero todavía no has pasado a la acción, sigue leyendo y reafirma tu decisión.

Meditar a diario, aunque sea un período corto  de 10 minutos (no hace falta ser un “super-yogui” y pasarte horas levitando)  marcará una diferencia en tu calidad de vida y en tu rendimiento. Te ayudará a tener más claridad, a estar más presente y más enfocada…. Y de paso a transformar tus días y tu vida… ¡Lo he comprobado! Todas estas ventajas solo por sentarte “un rato” con la “mente en blanco”…  ¿Te parece poco?

Empecé a meditar ya hace unos años cuando estaba en la India, no por placer si no por desesperación. Gestionaba un  nuevo proyecto para atender a familias con  VIH/SIDA y con hijos y estaba abrumada por el trabajo y sobre todo por mis emociones. Me afectaban mucho las historias de las personas que vivían con el virus y que sufrían una discriminación terrible por su entorno más cercano, sus propios padres, sus suegros y sus vecinos. Lo más duro era el tema de los hijos cuando se quedaban huérfanos y a veces nadie de la familia podía hacerse cargo de ellos, por su propia pobreza o por todas las creencias limitantes asociadas a la enfermedad y al rechazo social que suponía.

Inicialmente me puse a meditar sin mucha fe ni expectativas. “Por probar a ver si me ayudaba”. Siempre fui una persona de acción y aunque llevaba viviendo en la India muchos años, esto de estar “cara a la pared” sin hacer nada me parecía una pérdida de tiempo.

Enseguida me di cuenta que ganaba paz y enraizamiento.  Sentía que volvía a mi centro y algo así como que me enchufaba a la corriente. No es que dejara la mente en blanco pero aún teniendo pensamientos, me conectaba a otra parte de mí,  entraba a otro espacio de calma e serenidad.

Al principio fueron 5 minutos que luego se convirtieron en 10, 20, 30… según el día y la prisa 😉

El día que tenía poco tiempo, solo 5 minutos ya suponían un gran cambio en mi manera de afrontar la jornada y los desafíos del momento. Si por lo que fuera me lo saltaba, andaba todo el día a remolque de las circunstancias.

Con el tiempo me convertí en una fan de la meditación. A modo de higiene mental, al igual que me lavaba los dientes, procuraba no salir de casa sin meditar.

Te aseguro que desde entonces, a lo largo de estos años en los que me he enfrentado mucha incertidumbre y a cambios de países, de trabajo, viajes, dilemas, etc.  y ha sido la meditación lo que he me ha mantenido “cuerda” (jeje, si se puede decir esto ;)). Sí, estos 10 minutos mágicos diría yo.

Hay muchas técnicas de meditación, unas más sofisticadas que otras.  Las más sencillas se basan en observar la respiración en un punto determinado  (la nariz por ejemplo) a modo de ancla para no despistarte. Otras más complejas combinan puntos de concentración, respiraciones especiales, visualizaciones, mudras (posiciones de  los dedos, la más típica el gyan mudra tocando el pulgar y el índice) y mantras (cantos de palabras sagradas).

Ésta última es muy poderosa porque “cantar”, recitar mantras, tiene un efecto global en tu cuerpo, vibra todo tu ser, y también activa puntos de  acupuntura de tu paladar. Sus beneficios son múltiples.  En particular te recomiendo escuchar a Snatam Kaur y a Mirabai Ceiba, tienen canciones que te elevan, ¡medicina para el alma!

A veces también me gusta empezar mi meditación dando las gracias por aquello que hay en mi vida,  la gratitud aquieta mi mente. Otros días practico el hoponopono… vaya que me dejo fluir, no soy muy ortodoxa en mis prácticas, ¡ pero te aseguro que funciona!

Te recuerdo 3 grandes beneficios de meditar para terminar de convencerte.

Ganarás claridad. Al centrar tu atención en un elemento concreto, como la respiración, baja el ritmo de tus pensamientos. Tu mente se aquieta, entra en otro estado. Como el agua que está turbia y de repente se calma y puedes ver el fondo del mar. Eso no quiere decir que consigas “dejar de pensar”, los pensamientos no cesan, pero baja su frecuencia y puedes discernir mejor.

Reducirás el estrés.  Cuando meditas, se aquieta la mente y “bajas de revoluciones”. Se ha comprobado que bajan los niveles de cortisol (hormona relacionada con el estrés) y se libera serotonina, una sustancia química que genera bienestar. También se regula  la tensión arterial. Baja el estrés y abrimos la puerta a más creatividad y rendimiento.

Más presencia. A menudo tu mente tiende a divagar y a “darse un paseo”. Cada vez que meditas pones tu atención en el momento presente, el aquí y ahora, practicas el tener más “foco”. Ser capaz de poner tu atención en una tarea concreta y dejar el resto de lado, será un entrenamiento estupendo para que cuando trabajes estés focalizado en lo que haces.  Así podrás ser más eficaz en tus tareas.

Ya ves…. Un ejercicio tan sencillo para ganar tanto: paz interior, foco y claridad… ¿Te parece poco?

Te animo a probarlo 5 días seguidos, medita aunque solo sean 5-10 minutos y ve aumentando progresivamente. Este pequeño gesto marcará una gran diferencia en tu  día y en tu vida.

¿Aceptas el reto? Aunque creas que pierdes el tiempo, que es “aburrido”, o que “no tienes tiempo”…  “¿Con la de trabajo que tengo?”, pensarás. Pero si le das una oportunidad, verás el impacto … Y, ¡luego me cuentas!

¿Cuál es tu experiencia con la meditación? ¿Te  animaste ya? ¿O qué excusa de cuentas para no empezar? ¿Aceptas el reto de probarlo 5 días seguidos? … ¡Me encantaría leerte en los comentarios!

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